Porque a veces todos tenemos 4 cuerdas necias...

(Random fact: Todos tenemos 4 cuerdas vocales)

Conclusiones de fin de año

Hace algunos días me sorprendí a mi misma pensando en este año…2009 que ya está por acabar y en las cosas que había vivido en él, a fin de cuentas siempre me descubro en estas fechas haciendo eso, es como una pequeña tradición personal que incluye reflexionar un rato acerca de todo lo vivido, y sacar conclusiones… ¿fue o no un buen año? La pregunta es bastante difícil de contestar…

Durante meses me quejé de este año y lo increíblemente espantoso que me parecía, dije mil y una veces que deseaba que solamente llegara el 31 de diciembre, cerrar el capítulo y empezar de nuevo una página en blanco, entonces llegó finalmente mi día reflexivo y al recapitular entendí que, después de todo, este año no ha sido para nada un año malo.

Conocí muchísimas personas maravillosas y que han logrado a lo largo de este tiempo sacarme una sonrisa cuando más la necesito. Empecé a estudiar Dirección de Empresas en la Universidad de Costa Rica, cosa que se la debo a dos motivos, una crisis vocacional de última hora y a mi padre, pero en realidad no me arrepiento de lo mucho que he aprendido en esas clases y de lo que va a significar en mi vida ser administradora, probablemente algo que me ayudará a encontrar estabilidad y en gran parte a alcanzar algunos sueños.

Este año me ha llenado de sorpresas, me enterado de cosas increíblemente insólitas. He estado involucrada en cualquier cantidad de pleitos raros… sí líos… siempre logran dar conmigo. Y ¿qué aprendí? A tener mucho más cuidado con lo que digo, con lo que hago, y también con lo que siento. A escuchar un poco más seguido a la razón. Después de todo ahí está para algo, y seguir al corazón no siempre es seguir el camino correcto.

He aprendido a ser una mejor persona, una mejor amiga, una mejor escucha, una mejor hermana. Me di por completo a la tarea de ayudar a quienes más quiero con sus problemas y a tratar de dar los mejores consejos que pudiera formular, algunas veces por experiencia, otras simplemente por uso del sentido común. Y a todos aquellos a los que escuché en verdad quiero darles las gracias por su voto de confianza en mí, y por ayudarme a crecer. Sí a crecer… hoy soy alguien más paciente (algo que en verdad necesitaba), y creo también que soy un poco más sabia jeje… algún día sus experiencias me servirán a mí en mi vida y espero lograr aprovechar al máximo los mismos consejos que estos días les di a ustedes.

Mi mentalidad siempre abierta se ha visto seriamente desafiada, pero creo que pasé la prueba, sigo en pie… y sigo siendo una persona increíblemente liberal y que dice lo que piensa siempre.

Este año sufrí… bastante… lloré hasta que mis ojos se dieron cuenta que no podían soltar una lágrima más, reí hasta que no podía respirar y me dolía el estómago, hablé, escuché, medité. Viví problemáticas nuevas, hice cosas que jamás había hecho antes, por fin me deshice de cierto pasado que me perseguía.

Estos han sido los 365 días en los cuales tengo más horas de tiempo efectivo de juego… he aprendido TANTO… crecido TANTO, amado y odiado también tanto… que la verdad no me cabe la menor duda de que este ha sido el MEJOR año de mi vida. Y lo seguiría siendo así hubiese llorado lágrimas de sangre. Por que simplemente he adquirido cosas que no tienen precio, la vida me ha dado lecciones invaluables y ha sido la mejor maestra, me ha dejado caer para enseñarme la gloria de levantarse, me ha golpeado pero todo para que yo al final del día tome lo bueno y aprenda de lo malo.

Al día a día hay que saber tomarle el gusto, no siempre el sabor es dulce. Y sería demasiado aburrido si solamente hubiera un sabor, cada paisaje está lleno de diferentes matices, cada canción posee una combinación diferente de notas, en la variedad está el gusto. Y saber sonreír aún en los momentos más amargos es lo que nos hace GRANDES.

En fin… gracias a la vida, por ser ella quien se encargó de mostrarme que no hay mal que por bien no venga. Por haberme dado este año, por demostrarme a mi misma que me puedo levantar de donde sea, que se puede dejar de llorar cada vez que escucho "Contramarea", y que ya encontré ese lugar… ese lugar donde tus pies me habían dejado el ahora y el después…

En mi planeta…


Hace rato ya que no pasaba por mi blog, había estado con la cabeza un poco en otra parte, quizás no sabía muy bien que decir. Mi imaginación vuela, los sueños me invaden muchas veces estando despierta y tal vez sea por mi naturaleza (o por ser Piscis, diría mi prima) que mis pies flotan un poco lejos de la Tierra y mi mente divaga a kilómetros de distancia de mi cuerpo.

Saludable o no, la cuestión es que he construido mi propio planeta, mi lugar. Sonrío cada vez se presenta la oportunidad, ya hay cosas lo suficientemente tristes en la vida como para andar negando una sonrisa. Al menos mi política de vida es reír cada vez que pueda aún de las cosas malas que pasan, y también reírme de mi misma.

En verdad en la vida no me ha pasado nada realmente malo nunca, y recientemente me he dado cuenta que aquellas que yo consideraba mis peores desgracias son en realidad nada en comparación con lo que han vivido otras personas. Mis dramas son pequeños pero los sufrí con bastante intensidad, por suerte no hay mal que dure cien años (ni cuerpo que lo aguante), y todo pasa… es darle tiempo al tiempo, pero como cuesta ser paciente, esa no es mi mejor virtud.

Todo cambia, paulatinamente la vida está llena de procesos, ciclos que muchas veces uno no se atreve a cerrar, requiere un poco de valor (o mucho, según sea el caso) darse la oportunidad de alejar lo que nos va minando la vida. Y suena masoquista, pero quien dijo que el masoquismo no era común, señoras y señores es más común de lo que cualquiera podría imaginarse.

Ser fuerte, sé fuerte, para vos misma y para los demás, hay gente que te necesita y confía en vos. Pero, ¿es eterna la fuerza? No lo creo, a veces hay cosas que simplemente no sé si podré soportar. A veces no sé si podré estar ahí para recoger tus lágrimas y tus palabras y tus quejas, te tengo una pregunta… ¿Quién se preocupa por las mías?

En guerra avisada, no muere soldado… MENTIRA.

La vida es buena, somos nosotros los que no sabemos aprovecharla y nos vamos por lugares por donde no deberíamos caminar, la esperanza es que aprendamos a reconocer que conviene y que no, a veces soy tan terca. La vida es buena, ser feliz es cuestión de intentar, muchas veces ya no queda nada que perder pero sí, mucho que ganar.

Quiero que el resto de lo que falta sea mejor de lo que ya pasó, quiero valorar más cada pequeña cosa, aprender a magnificar la felicidad, y a hacerla duradera. Sí se puede ser feliz, la felicidad no es un invento o algo que sólo existe en los cuentos de hadas, o en mi pequeño planeta. Existe aquí, en la vida real y no descansaré hasta haberla encontrado y lograr darle forma.

Cosas imposibles, sí las hay, y ¿qué hace que algo se vuelva imposible?, muchas veces el miedo, la desorientación, el sentirse perdido y sin saber hacía donde se debe dar el próximo paso.

Deseos profundos… varios, privados, locos, tiernos, sólo realizables en mi planeta.

En busca de algo más


Hace rato ya que no pasaba por aquí a escribir algo nuevo, no porque no tuviera nada que decir, sino tal vez porque a veces cuesta encontrar la manera adecuada de decir algo que se piensa. Soy una persona impulsiva en la gran mayoría de los casos pero también de cuando en cuando sé cederle el paso a la razón y pensar fríamente cual es el próximo paso a dar.

Contrastes… sin sentidos, la vida está llena de todas estas cosas. La gente cambia muy rápidamente, el mundo no para de girar, la vida no se detiene. Es sorprendente descubrirse a sí mismo en situaciones en las cuales tiempo atrás casi hubiera jurado jamás estar.

Realmente los cambios en mí son los que más me sorprenden. Las batallas internas conmigo misma son las más duras; porque de una u otra forma nunca saldré del todo victoriosa de ellas. A veces vivo mis dramas muy intensamente, quizás debería tomarme la vida un poco menos en serio. Dejar de complicarme tratando de responder preguntas que por más que amaría poder contestar, jamás podré.

Buscar la receta de la felicidad… la felicidad está en las cosas pequeñas de la vida, en esas que por tratar de que todo sea perfecto dejamos ir e ignoramos. A veces ser feliz cuesta… cuesta dejar a un lado los problemas para simplemente oír como alguien dice te quiero, o ver como se levanta el sol al amanecer.

¡Quiero ser feliz! Hoy y siempre y soñar con un mejor futuro. Un futuro donde pinte un cielo de colores y vea a alguien sonreír y abrirme sus brazos. Una vida llena de ilusiones, mariposas y elefantes. ¿Cuentos de hadas? Tal vez… pero soñar es gratis y los sueños que son capaces de dibujarme una sonrisa aún dormida son invaluables y una parte de mi a la que espero jamás perder ni aún en los momentos más oscuros, donde crea que se han apagado todas las estrellas.

¿Qué te hace falta para ser feliz? Es la pregunta que me hace mi padre casi todas las noches desde que era niña. Y antes era algo muy fácil de contestar, probablemente quería que fuera Navidad o que llegara mi cumpleaños, algún juguete nuevo. Con forme crezco esa pregunta se ha ido haciendo cada día más difícil… creo que a él lo decepciona escuchar que ya no pido cosas que él me pueda dar para ser feliz. Ahora simplemente respondo con un "no sé" o una simple evasión al tema. A veces trato de contestarme a mi misma ¿qué me hace falta para ser feliz? Y realmente no tengo manera de saberlo, ¿o sí?... en el fondo sí lo sé. Estoy segura de qué es lo que falta para tener una felicidad sostenida en el tiempo.

Soy feliz, pero mi felicidad es volátil la gran mayoría del tiempo, mi truco consiste en seguir encontrando pequeñas cosas a diario que me hagan feliz mientras que llega un momento de éxtasis en mi vida. Y en el peor de los casos que crea que el día es demasiado gris como para ser cierto… sólo debo buscar… y escuchar atentamente en mis recuerdos como suena dulcemente una guitarra.

Frases de la ansiedad


Me ganan las ganas de escribir, a veces simplemente no puedo evitarlo. Siento la necesidad de decir algo, aunque realmente no estoy muy segura de qué es, o más bien de cómo poner en palabras cada una de las emociones que se me vienen encima en este momento. Ya no sé nada…

¿Cuál es el sentido de tantas peleas, de tantas discusiones? ¿De que sirve sentir en el estómago un intento de mariposas?

¿Soñar? ¿Cómo evitar que los sueños me lleven a lugares que evado en la conciencia mientras estoy despierta? ¿Cómo evito verme y sentirme en sitios en los cuales nunca he estado, con alguien con quien tampoco nunca he compartido más que simples palabras? Mi subconsciente es el traidor.

¿Locura? Quizás…

Odio estar tan pendiente…

Odio amar la impresión que me dejaste…

Odio a las estúpidas ilusiones que se burlan de mi cada tanto…

Odio darme cuenta que mi burbuja es vulnerable a las agujas…

Dudas… Preguntas sin respuestas…


¿Se puede amar más de una vez en la vida? , esa es la pregunta que lleva meses de meses rondando mis pensamientos. Tal vez soy aún demasiado joven para poder contestarla, pero lo cierto es que me atormenta. A veces he pensado que la respuesta es que no y que una vez que uno amó, no se puede volver a amar igual, que "el amor verdadero es tan sólo el primero y los demás son sólo para olvidar"…

Bajo estas circunstancias podría quizás pensarse que uno sólo puede amar a alguien en la vida y alcanzar el estado máximo de ese sentimiento hacia una única persona. De ser así entonces antes de ese "amor" uno solo habría querido mucho y no habría amado propiamente. Me tiene sumamente preocupada el no estar segura de si ya amé o si solamente he querido demasiado. Por otro lado preferiría pensar que uno puede amar muchas veces a lo largo de la vida en igual o en mayor intensidad cada vez, quisiera pensar que puedo amar más de lo que ya creo haber amado; quisiera creer que hay esperanza de que me enamore una y mil veces más como si nunca hubiera estado enamorada, como si fuera la primera vez. Dar un beso como si fuera el primero, dar un abrazo como si hubiese esperado años deseándolo. Que llegue el día que entre los brazos de alguien piense que nací para quedarme ahí y jamás salir, pensar que todo lo anterior fue simplemente un pequeño entrenamiento y que cuando me dé cuenta quiera a alguien mil veces más de lo que nunca había querido… tristemente no lo creo posible.

Borrar el pasado no tiene ningún sentido, más si fue un pasado agradable. Es tan corto el amor y tan largo el olvido. Y es que el olvido es como clavarse mil espinas, es la peor parte del proceso.

Quiero volver a amar, es una convicción, un sueño; mas quien sabrá si una realidad. El amor es como una especie de droga muy fuerte y el olvido es como el proceso de desintoxicación…sí se siente literalmente que se puede morir en el intento. Quiero pero temo. Quiero pero a la vez no quiero. Después de haber sobrevivido a mi primera desintoxicación… ¿Será posible que caiga otra vez en lo mismo? ¿Será que dejaré en manos de alguien el corazón? , la verdad consciente y despreocupadamente lo dudo, tal vez ponga el corazón en manos de alguien pero me asegure de poner mil almohadas en el suelo para salvarlo de las piedras afiladas que se encuentran en el fondo del acantilado… porque la verdad ya perdí esa clase de inocencia y ya perdí la facultad de confiar ciegamente. Por más que quiera, dudo que pueda confiar de nuevo como una niña.

Quiero pero no me atrevo. Busco cuanto defecto me sea posible para convencerme de no hacerlo. Estoy a la defensiva. No confío…

Desgraciadamente me he visto a punto de perderme a mi misma, he estado a punto de confiar, de bajar una bandera blanca, por obra dígase de Dios o de quien sea he reaccionado justo a tiempo para darme cuenta de que no debo. ¿Qué es peor, la soledad o el olvido? La verdad tampoco tengo una respuesta. ¿Es mejor la burbuja o dejar que el alma reciba sin protección alguna los golpes?

No sé, probablemente nunca lo sabré. Será la experiencia la que al final de mis días me conteste todas mis preguntas. Algún día conoceré la verdad, sólo espero que ese día no sea demasiado tarde como para haberme pasado la vida entera en la dirección equivocada.

Quiero pero no quiero, quiero, quiero, quiero, ¿debo?...

Ser perfecto está sobrevaluado


Coherencia: "Actitud lógica y consecuente con una posición anterior", esto según la Real Academia Española. Y se preguntarán ¿Por qué empiezo un nuevo post con una definición? Pero bueno el caso es que siempre me ha enojado sobremanera la falta de esta característica tan especial en las personas. Equivocada o no, no lo sé, pero la considero una de las virtudes más importantes de todas, si no es que en mi caso personal la más preciada.

Y es que yo no soy precisamente una persona religiosa, o la más bondadosa del mundo…tampoco suelo ser de las personas que son en exceso diplomáticas (lo cual por obra y gracia del destino lo descubrí a tiempo, pues consideré estudiar Relaciones Internacionales), no soy precisamente alguien que hace favores de gratis (de una u otra forma los hago porque creo que cuando uno hace el bien a alguien eso retorna algún día en mayor o menor medida), no sé muy bien en que creo con respecto a que hay después de la muerte, no estoy segura de ser "el ejemplo de persona", pero sí de algo estoy completamente segura es de que al menos soy coherente, y trato de hacer las cosas lo mejor posible; no soy mediocre ni hipócrita, así planeo seguir hasta donde mi intento de cordura me lo haga posible.

No se puede esperar que las personas sean todo lo que uno quiere que sean, no se vale andar por la vida pensando que las personas son perfectas y tienen la obligación de serlo porque realmente no la tienen. Hay que aprender a ver en la gente lo bueno y lo malo, no sólo una parte parcializada de lo que son. Y cada uno en su espacio personal tratar de ser mejor cada día. Tratar de cambiar defectos o de analizar como ser mejor, y ¡ojo! Con cambiar defectos me refiero al hecho de autoanalizarse y encontrar en que se puede mejorar no a cambiar porque alguien más te sugiere o te obliga a hacerlo, porque así el cambio pierde su valor y no es interno sólo para lo que vean los demás, aquí vamos directo al punto que quiero mencionar: la coherencia.

La coherencia para mi es más que la simple definición con la que empecé esta nota, la coherencia es ser auténtico en todo lugar y momento, ser transparente, ser uno mismo, formar un carácter basado en las experiencias vividas, no aparentar ser alguien que no se es. Gracias a la vida no ser coherente no es uno de mis tantísimos defectos. Si de algo estoy orgullosa es de que no me importa si alguien me apunta con el dedo por algo que hice o dejé de hacer, no me importa que se me critique por ser demasiado fría para decir las cosas, por no tener precisamente todo el tacto del mundo, o por ser el ser más pedante del planeta cuando no soporto a una persona. Yo soy yo, y nada más, y si le sonrío a alguien es porque esa sonrisa en verdad me nace. No soy partidaria de hacer las cosas por mero compromiso. Si yo digo te quiero, en verdad lo siento, no soy de quienes lo dicen por compromiso o porque se los dijeron antes, a mi no me temblaría el pulso para quedarme callada antes que decir algo que no me nace de corazón. No soy de atacar a la gente si no siento el ataque primero, pero suelo defenderme bien, si luego no le gustó lo que respondí pues la verdad es que como dice el dicho: "al que le cae el guante que se lo plante" y las verdades no pecan pero lo cierto es que son incómodas. No siempre son lo que nos gustaría escuchar y desgraciadamente yo no soy el tipo de persona que baja la cabeza y se queda callada cuando algo le parece injusto. Soy alguien con ideales, alguien que lucha por lo que considera correcto. Y sí definitivamente no a todo el mundo le gusta mi manera de ser, pero estoy satisfecha de ser quien soy… esto debido a que las personas que están a mi lado me quieren y aceptan como soy, son auténticas y algo importante: no son hipócritas.

No tengo planes de cambiar porque alguien me diga que le incomoda mi personalidad, si no le agrado que se aleje y se acabó el problema. El día que yo quiera cambiar algo de mi será porque de verdad estoy segura y tengo la convicción de que es lo mejor para mi y para las personas que amo, no porque cualquiera que se me cruce en el camino me diga que cambie, ¡NO! En mi vida así no funcionan las cosas. No soy perfecta y sé que hay muchas cosas que debo intentar mejorar de mi persona a fin de ser algún día la persona que quiero ser, pero es parte de un proceso personal y privado en el cual detesto encontrar intrusos.

Probablemente soy rara… ¿y qué?, quizás soy demasiado directa… ¿y qué?, mejor así que con una máscara sobre mi rostro que haga ver a la gente que "soy mejor de lo que en realidad soy", si la gente me ve tal cual soy desde el inicio quizás se forjan expectativas más razonables y así no decepciono a tanta gente, total prefiero tener que responder por mis verdaderas actitudes y no por las que se esperaban de una persona más "correcta".


Carta a un amigo


Momentos que tarde o temprano llegarían, todo en esta vida tiene un precio querido amigo, y la verdad espero que tengás el coraje para elegir entre las dos opciones que tenés frente a vos, no dudés, sé que no tenés opción y quiero expresar que lamento que así terminara una bella amistad. Con esfuerzo y dedicación logramos lo imposible ahora se renuncia a ello; pero todo es por pagar el precio, y si le ponés atención hasta cierto punto la vida no es justa, lo sé. Tarde o temprano este momento llegaría por culpa de viejos rencores y bajas autoestimas. Sé que tanto vos como yo sabemos que el miedo es infundado, que no hay de que temer, que el pasado es pasado y en el presente sólo hay bonitos recuerdos. Guardalos por mi, por ambos, excelentes memorias, risas, y mucho, mucho, mucho que recordar, tal vez eso es lo que más pesa en la decisión tiránica de la imposición. Una persona importante si no es aquella que más ha marcado con su puño y letra muchas hojas en mi vida, tal vez ese es el miedo… a no poder competir con tanta historia, a no poder alcanzar ser la sombra de lo que fui. Miedos estúpidos porque el capítulo cerrado está hace tiempo. Gracias por los buenos momentos, por los consejos, por las peleas que actualmente seguíamos teniendo. Alcanzá la felicidad, que para eso estamos en este camino llamado vida. Con cariño… Parte del pasado.

Lo que pienso en los días de lluvia


Al ver la lluvia caer a través de mi ventana suelo remitirme a recuerdos de todo tipo, cuando llueve se me da muy bien pensar, en el hoy, en el ayer y en el mañana. ¿Cómo fue que llegué a estar sentada aquí frente a mi computadora con toda la historia que me acompaña hasta hoy…y que seguirá ahí por el resto de mis días? Una serie de eventos me han encaminado hasta este dormitorio hoy… a esta hora…

Hubo días lluviosos antes, y hace años me gustaba saltar en los charcos, que se me mojaran los pies, llegar a casa empapada, porque sabía que después vendría mi mamá a ayudarme a cambiarme, ponerme ropa seca y caliente y hacerme un buen chocolate para que dejara de tener frío… Ha pasado mucho tiempo (o bueno, todo depende del cristal con el que miremos el pasar del tiempo) desde que fui una niña.

Siempre llueve, siempre sigue lloviendo, pero ya yo no soy la misma niña que saltaba en los charcos, he crecido bastante desde entonces… y la lluvia me recuerda aquellos días, aquellos buenos días…

Tantas cosas han pasado los días de lluvia, o tal vez es que yo retengo mejor esta clase de días, por alguna insospechada razón me cuesta mucho recordar los días soleados. Por ejemplo recuerdo días de kínder o de primer grado, pero sólo recuerdo aquellos donde había que tener cuidado de no resbalar por los pasillos, o por ejemplo en sétimo una vez que hizo demasiado frío como por tres días seguidos y yo tenía que usar el horrible suéter del CMDP… (Era rajado feo).

Y es el que frío me ha traído más experiencias que el calor, mi primer beso, la vez que más quise, una tarde de frío y calor proveniente de la persona menos esperada, tardes de café llorando penas, o riendo en un sofá.

Mucha gente habla de los días lluviosos como días feos… a decir verdad para mi son los mejores (no así para mi pelo :/ ) aunque hace tiempo que no tengo una sombrilla decente… y ¿Qué me gusta de estos días? Pues, que la gente se vuelve misteriosamente más acogedora o al menos eso me ha dado la impresión, que mis ideas fluyen de manera más libre que en los días donde el calor simplemente no me deja pensar… Amo la lluvia, es una conclusión. Además luego de que llueve todo queda fresco, limpio es como que se purifica todo alrededor. Cuestión de gustos, o que probablemente yo tenga gustos raros.

Me gustan los temblores, me gustan los truenos (tengo un par de amigas que sé que les tienen fobia), me gusta el frío (no más que el calor corporal de alguien más), me gusta soñar… tanto así que prefiero tener pesadillas a pasar la noche sin soñar nada, de niña no me gustaba el chocolate ni los dulces en general, me gusta sentarme a leer todo un día y sacar del libro cuántas fantasías me sea posible. Los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer y el Romance Sonámbulo de Federico García Lorca aún me hacen suspirar y pensar que soy esa gitana que espera en su baranda y ahí estar “cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!”.
También divago en lo mucho que me hubiese gustado ser la musa de algún poeta por ahí antes mencionado y que me escribiera algún poema en el cual expresara lo que está únicamente en la profundidad del alma humana.

La lluvia… la lluvia me ha acompañado en muchos de los momentos más importantes de mi vida y es la lluvia la que me hace recordar que no hay mal que dure cien años, y que cuando me sienta perdida y crea que lo malo nunca acaba, pues de pronto llega un día y sorprende. Recordar…. Que las mejores cosas a veces han pasado justo cuando la esperanza está por acabar… Que lo diga yo misma.

Tristeza, alegría ambas emociones me ha traído la lluvia y el frío y así seguirá siendo, o tal vez es una especie de profecía autocumplidora, pero lo cierto es que la lluvia nunca terminará de emocionarme y de limpiar a veces mis desórdenes internos, y de darme vida así como si yo fuera un ramo de flores rojas…

Aquí les dejo los dos poemas que en la vida más me han hecho sentir, aún cuando quizás no haya sufrido tanto… simplemente aquellos que por misterios de la vida no puedo dejar de interiorizar una y otra vez…

Volverán las oscuras golondrinas- Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y, otra vez, con el ala a sus cristales

jugando llamarán;

pero aquéllas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha al contemplar,

aquéllas que aprendieron nuestros nombres...

ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez a la tarde, aun más hermosas,

sus flores se abrirán;

pero aquéllas, cuajadas de rocío,

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer, como lágrimas del día...

ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón, de su profundo sueño

tal vez despertará;

pero mudo y absorto y de rodillas,

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido..., desengáñate:

¡así no te querrán!

Romance Sonámbulo- Federico García Lorca

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

--Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
--Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
--Compadre, quiero morir,
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
--Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
--Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
--¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Una Hermosa Tarde


¿Qué se necesita para pasarla en grande un día cualquiera?

En realidad no es tan difícil pasar un buen día, y la verdad no tiene que estar cargado de nada demasiado complicado como para que sea algo tan inalcanzable.

Ayer comprobé que no hay nada mejor que levantarse temprano, estar con gente que uno ama y escuchar un poquito de música debajo de la lluvia.

Y es que la música es parte de mi alma, y hay cosas que no suele perderme tan fácilmente. Es increíble como la música tiene poder de convocatoria, aún cuando el clima sea el peor que se pudiera haber encontrado. Y también es bonito que esa música sea hecha por gente conocida y a la cual uno le tiene aprecio.

Para hacer mejor aún el asunto, en compañía de personas importantes para mí. Gente que hace rato no veía o personas que simplemente si pudiera vería todos los días, esos que uno suele llamar amigos. Obviamente faltaron personas importantes (lástima), pero es bonito cuando uno está en un parque y una amiga de pronto sólo dice: "¡Anita mirá que chiva el celaje!" y entonces uno vuelve a ver el cielo y se entera de que alguien se dedicó a pintar un hermoso cuadro para deleitar la vista de su público, combinación de colores entre rosado, naranja, azul y otros muchísimos que crearon el paisaje de la felicidad… En combinación con música que si bien es cierto no será tan armoniosa como lo sería la novena sinfonía de Beethoven, la verdad es que es liberadora para el cuerpo y para la mente… ¡el metal!

Días como ayer son de esos que espero poder repetir a menudo, y para los cuales espero poder seguir siendo lo suficientemente joven de espíritu por el resto de mi vida… días en los cuales me doy cuenta que la felicidad se encuentra en las cosas cotidianas de la vida.

Y fue entonces cuando...

Y fue entonces cuando traté de escuchar, pero no escuché nada. Traté de caminar pero mis pasos no me hicieron avanzar. Amé una vez y nada más, lloré mil veces hasta que los párpados decidieron caer y cerrarse para evitarle el paso a las crudas imágenes de la realidad.

Cada día que pasaba trataba de ser feliz, trataba de creer mi propia mentira, trataba de desdibujar la pena q caía sobre mi cabeza y…seguir… ¿Qué más quedaba? Poco a poco se nota como todo cambia, como una armadura aparece por sobre la piel y se recobra agilidad para esquivar las balas.

Y el corazón se vuelve roca… o al menos su exterior eso aparenta. Los ojos se vuelven ciegos no por enfermedad sino en medida de autodefensa, para evitar seguir una falsa luz, caminar hacia el sol y a la hora de llegada enterarse que era sólo una vela, que se apagó poco antes de poder tenerla cerca.

De pronto aparece el verdadero Sol y quema, duele y hace llagas, heridas que no sé si algún día cicatrizarán, pero sólo hay algo seguro… Semejante marca jamás desaparecerá de mi piel. Así como vino se fue, y dejó el frío en su lugar, una tormenta, un pozo de agua y el viento… si el viento.

El viento que se llevará con él las lágrimas, mientras erosiona mi cara. El viento que me hará más fuerte, el viento que me devolvió la vida…

Ok... viviendo un Dejá Vu!!! Bebé de nuevo!

Para aquellos que han estado en los llamados colegios de ANADEC o específicamente en el CMI no se les hará tan raro escuchar del famoso proyecto del bebé... En mi caso pues me tocó tener a mi "bebé" (mejor dicho muñeco programado para no dejarme dormir!!) como en abril del 2006, más o menos. Eso que al chile me dejó tan traumada que días después de haberlo entregado yo seguí escuchando llorar al muñeco! Y me asustaba toda cuando lo "oía"!... Ahora bien como si no hubiera sido suficiente tenerlo una vez... di SORPRESA!!! Mi hermano creció y ahora está en noveno, por lo tanto le toca a él tener su propio bebé, que de hecho ante mi gran sorpresa llegó hoy a la casa (cosa que había olvidado por completo...). La susodicha "cosita" se llama Helena, pero ahora bien... jaja yo creí que ya mi trauma con el famoso muñeco había sido superado... pues parece que no...Apenas lleva pocas horas en la casa y cada vez que llora es como si me hubiese devuelto en el pasado y tuviera que salir corriendo a atenderla... Ok tengo mi propio Chucky personalizado para atormentarme por las próximas dos noches! Y yo que creí por un momento que no iba a tener que lidiar con esa clase de llantos como por lo menos hasta dentro de 10 años como mínimo! Jaja definitivamente las cosas no siempre son lo que uno espera y siempre hay varas... medio impredecibles por decirlo de alguna forma...

Lo que divagué el 21 de Agosto...

¿Quién no se ha preguntado alguna vez en la vida para qué estamos aquí? Creo que al menos la gran mayoría de las personas nos lo hemos preguntado alguna vez... Es difícil determinar un propósito único para la existencia, pero al menos después de mucho divagar acerca del tema he llegado a pensar que la razón por la cual estamos aquí es para cambiar algo o a alguien. O quizás simplemente para encontrarle un sabor diferente a la vida y dejar una sonrisa en un rostro ajeno, un bonito recuerdo.
Con forme han pasado los años he conocido a muchas personas, unas buenas otras no tanto, unas que me han ayudado a crecer... y otras que no tanto, pero cada una de ellas ha dejado una parte de sí en mi, cada una de ellas ha dejado una pequeña huella que ha marcado la manera en la cual soy el día de hoy. Muchas veces la gente piensa que quizás sería mejor no haber conocido a alguien, pero a fin de cuentas es parte de una historia, la propia historia, y para bien o para mal esa persona nos ha hecho crecer.
Cada una de las cosas que nos pegan en este camino lleno de piedras, nos va haciendo cada vez más fuertes. ¿Qué sería de cada uno de nosotros si no hubiéramos tenido antes la oportunidad de caernos y levantarnos? Cada pequeño error, cada pequeña caída en nuestra historia es un grano de arena que acumula en el reloj de la experiencia. No hay nada más grande que levantarse luego de un tropiezo, por más difícil que esto resulte. La satisfacción que genera el superar los obstáculos de la vida es una recompensa que nos va indicando que somos fuertes, que podemos enfrentar las cosas que sigan viniendo.
¿Y cómo se encuentra la fuerza para levantarse?... lo que me dicen mis 18 años es que esa fuerza se encuentra en las cosas simples y cotidianas. En el beso de un padre por la mañana o antes de ir a dormir, en la sonrisa de un amigo, en correr, en gritar, en sentirse vivo, en sentir el viento en la cara y como me desordena el pelo, en ver el cielo y las nubes y las estrellas, sentir como la sangre fluye por las venas y golpetea en las sienes, darse cuenta de lo pequeño que se es al lado de la inmensidad del universo, en el amor en cualquiera de sus formas...
Los hombres deberían pensar más en hacer el amor y no la guerra, en respirar profundo y sentir lo grandioso de la vida. ¿Para qué guardar rencor? ¿Para qué dejar que el orgullo nos envenene el alma?
El rencor sólo corroe el espíritu de quien lo siente, no del objeto de su existencia. Hay quienes se sienten muy orgullos de "ser orgullosos", y ¿qué con eso? será que piensan que son mejores por creerse más que los demás, o que son más por negarle a una persona el derecho de explicar las cosas y darse mucha importancia... no definitivamente no lo son. Lo mejor es respetar el pasado, no pretender que nunca existió, sino recoger los frutos y quitar la mala hierba, conservar lo bueno y APRENDER de lo malo...
sólo así no se habrá vivido en vano.