Porque a veces todos tenemos 4 cuerdas necias...

(Random fact: Todos tenemos 4 cuerdas vocales)

Frases de la ansiedad


Me ganan las ganas de escribir, a veces simplemente no puedo evitarlo. Siento la necesidad de decir algo, aunque realmente no estoy muy segura de qué es, o más bien de cómo poner en palabras cada una de las emociones que se me vienen encima en este momento. Ya no sé nada…

¿Cuál es el sentido de tantas peleas, de tantas discusiones? ¿De que sirve sentir en el estómago un intento de mariposas?

¿Soñar? ¿Cómo evitar que los sueños me lleven a lugares que evado en la conciencia mientras estoy despierta? ¿Cómo evito verme y sentirme en sitios en los cuales nunca he estado, con alguien con quien tampoco nunca he compartido más que simples palabras? Mi subconsciente es el traidor.

¿Locura? Quizás…

Odio estar tan pendiente…

Odio amar la impresión que me dejaste…

Odio a las estúpidas ilusiones que se burlan de mi cada tanto…

Odio darme cuenta que mi burbuja es vulnerable a las agujas…

Dudas… Preguntas sin respuestas…


¿Se puede amar más de una vez en la vida? , esa es la pregunta que lleva meses de meses rondando mis pensamientos. Tal vez soy aún demasiado joven para poder contestarla, pero lo cierto es que me atormenta. A veces he pensado que la respuesta es que no y que una vez que uno amó, no se puede volver a amar igual, que "el amor verdadero es tan sólo el primero y los demás son sólo para olvidar"…

Bajo estas circunstancias podría quizás pensarse que uno sólo puede amar a alguien en la vida y alcanzar el estado máximo de ese sentimiento hacia una única persona. De ser así entonces antes de ese "amor" uno solo habría querido mucho y no habría amado propiamente. Me tiene sumamente preocupada el no estar segura de si ya amé o si solamente he querido demasiado. Por otro lado preferiría pensar que uno puede amar muchas veces a lo largo de la vida en igual o en mayor intensidad cada vez, quisiera pensar que puedo amar más de lo que ya creo haber amado; quisiera creer que hay esperanza de que me enamore una y mil veces más como si nunca hubiera estado enamorada, como si fuera la primera vez. Dar un beso como si fuera el primero, dar un abrazo como si hubiese esperado años deseándolo. Que llegue el día que entre los brazos de alguien piense que nací para quedarme ahí y jamás salir, pensar que todo lo anterior fue simplemente un pequeño entrenamiento y que cuando me dé cuenta quiera a alguien mil veces más de lo que nunca había querido… tristemente no lo creo posible.

Borrar el pasado no tiene ningún sentido, más si fue un pasado agradable. Es tan corto el amor y tan largo el olvido. Y es que el olvido es como clavarse mil espinas, es la peor parte del proceso.

Quiero volver a amar, es una convicción, un sueño; mas quien sabrá si una realidad. El amor es como una especie de droga muy fuerte y el olvido es como el proceso de desintoxicación…sí se siente literalmente que se puede morir en el intento. Quiero pero temo. Quiero pero a la vez no quiero. Después de haber sobrevivido a mi primera desintoxicación… ¿Será posible que caiga otra vez en lo mismo? ¿Será que dejaré en manos de alguien el corazón? , la verdad consciente y despreocupadamente lo dudo, tal vez ponga el corazón en manos de alguien pero me asegure de poner mil almohadas en el suelo para salvarlo de las piedras afiladas que se encuentran en el fondo del acantilado… porque la verdad ya perdí esa clase de inocencia y ya perdí la facultad de confiar ciegamente. Por más que quiera, dudo que pueda confiar de nuevo como una niña.

Quiero pero no me atrevo. Busco cuanto defecto me sea posible para convencerme de no hacerlo. Estoy a la defensiva. No confío…

Desgraciadamente me he visto a punto de perderme a mi misma, he estado a punto de confiar, de bajar una bandera blanca, por obra dígase de Dios o de quien sea he reaccionado justo a tiempo para darme cuenta de que no debo. ¿Qué es peor, la soledad o el olvido? La verdad tampoco tengo una respuesta. ¿Es mejor la burbuja o dejar que el alma reciba sin protección alguna los golpes?

No sé, probablemente nunca lo sabré. Será la experiencia la que al final de mis días me conteste todas mis preguntas. Algún día conoceré la verdad, sólo espero que ese día no sea demasiado tarde como para haberme pasado la vida entera en la dirección equivocada.

Quiero pero no quiero, quiero, quiero, quiero, ¿debo?...

Ser perfecto está sobrevaluado


Coherencia: "Actitud lógica y consecuente con una posición anterior", esto según la Real Academia Española. Y se preguntarán ¿Por qué empiezo un nuevo post con una definición? Pero bueno el caso es que siempre me ha enojado sobremanera la falta de esta característica tan especial en las personas. Equivocada o no, no lo sé, pero la considero una de las virtudes más importantes de todas, si no es que en mi caso personal la más preciada.

Y es que yo no soy precisamente una persona religiosa, o la más bondadosa del mundo…tampoco suelo ser de las personas que son en exceso diplomáticas (lo cual por obra y gracia del destino lo descubrí a tiempo, pues consideré estudiar Relaciones Internacionales), no soy precisamente alguien que hace favores de gratis (de una u otra forma los hago porque creo que cuando uno hace el bien a alguien eso retorna algún día en mayor o menor medida), no sé muy bien en que creo con respecto a que hay después de la muerte, no estoy segura de ser "el ejemplo de persona", pero sí de algo estoy completamente segura es de que al menos soy coherente, y trato de hacer las cosas lo mejor posible; no soy mediocre ni hipócrita, así planeo seguir hasta donde mi intento de cordura me lo haga posible.

No se puede esperar que las personas sean todo lo que uno quiere que sean, no se vale andar por la vida pensando que las personas son perfectas y tienen la obligación de serlo porque realmente no la tienen. Hay que aprender a ver en la gente lo bueno y lo malo, no sólo una parte parcializada de lo que son. Y cada uno en su espacio personal tratar de ser mejor cada día. Tratar de cambiar defectos o de analizar como ser mejor, y ¡ojo! Con cambiar defectos me refiero al hecho de autoanalizarse y encontrar en que se puede mejorar no a cambiar porque alguien más te sugiere o te obliga a hacerlo, porque así el cambio pierde su valor y no es interno sólo para lo que vean los demás, aquí vamos directo al punto que quiero mencionar: la coherencia.

La coherencia para mi es más que la simple definición con la que empecé esta nota, la coherencia es ser auténtico en todo lugar y momento, ser transparente, ser uno mismo, formar un carácter basado en las experiencias vividas, no aparentar ser alguien que no se es. Gracias a la vida no ser coherente no es uno de mis tantísimos defectos. Si de algo estoy orgullosa es de que no me importa si alguien me apunta con el dedo por algo que hice o dejé de hacer, no me importa que se me critique por ser demasiado fría para decir las cosas, por no tener precisamente todo el tacto del mundo, o por ser el ser más pedante del planeta cuando no soporto a una persona. Yo soy yo, y nada más, y si le sonrío a alguien es porque esa sonrisa en verdad me nace. No soy partidaria de hacer las cosas por mero compromiso. Si yo digo te quiero, en verdad lo siento, no soy de quienes lo dicen por compromiso o porque se los dijeron antes, a mi no me temblaría el pulso para quedarme callada antes que decir algo que no me nace de corazón. No soy de atacar a la gente si no siento el ataque primero, pero suelo defenderme bien, si luego no le gustó lo que respondí pues la verdad es que como dice el dicho: "al que le cae el guante que se lo plante" y las verdades no pecan pero lo cierto es que son incómodas. No siempre son lo que nos gustaría escuchar y desgraciadamente yo no soy el tipo de persona que baja la cabeza y se queda callada cuando algo le parece injusto. Soy alguien con ideales, alguien que lucha por lo que considera correcto. Y sí definitivamente no a todo el mundo le gusta mi manera de ser, pero estoy satisfecha de ser quien soy… esto debido a que las personas que están a mi lado me quieren y aceptan como soy, son auténticas y algo importante: no son hipócritas.

No tengo planes de cambiar porque alguien me diga que le incomoda mi personalidad, si no le agrado que se aleje y se acabó el problema. El día que yo quiera cambiar algo de mi será porque de verdad estoy segura y tengo la convicción de que es lo mejor para mi y para las personas que amo, no porque cualquiera que se me cruce en el camino me diga que cambie, ¡NO! En mi vida así no funcionan las cosas. No soy perfecta y sé que hay muchas cosas que debo intentar mejorar de mi persona a fin de ser algún día la persona que quiero ser, pero es parte de un proceso personal y privado en el cual detesto encontrar intrusos.

Probablemente soy rara… ¿y qué?, quizás soy demasiado directa… ¿y qué?, mejor así que con una máscara sobre mi rostro que haga ver a la gente que "soy mejor de lo que en realidad soy", si la gente me ve tal cual soy desde el inicio quizás se forjan expectativas más razonables y así no decepciono a tanta gente, total prefiero tener que responder por mis verdaderas actitudes y no por las que se esperaban de una persona más "correcta".


Carta a un amigo


Momentos que tarde o temprano llegarían, todo en esta vida tiene un precio querido amigo, y la verdad espero que tengás el coraje para elegir entre las dos opciones que tenés frente a vos, no dudés, sé que no tenés opción y quiero expresar que lamento que así terminara una bella amistad. Con esfuerzo y dedicación logramos lo imposible ahora se renuncia a ello; pero todo es por pagar el precio, y si le ponés atención hasta cierto punto la vida no es justa, lo sé. Tarde o temprano este momento llegaría por culpa de viejos rencores y bajas autoestimas. Sé que tanto vos como yo sabemos que el miedo es infundado, que no hay de que temer, que el pasado es pasado y en el presente sólo hay bonitos recuerdos. Guardalos por mi, por ambos, excelentes memorias, risas, y mucho, mucho, mucho que recordar, tal vez eso es lo que más pesa en la decisión tiránica de la imposición. Una persona importante si no es aquella que más ha marcado con su puño y letra muchas hojas en mi vida, tal vez ese es el miedo… a no poder competir con tanta historia, a no poder alcanzar ser la sombra de lo que fui. Miedos estúpidos porque el capítulo cerrado está hace tiempo. Gracias por los buenos momentos, por los consejos, por las peleas que actualmente seguíamos teniendo. Alcanzá la felicidad, que para eso estamos en este camino llamado vida. Con cariño… Parte del pasado.

Lo que pienso en los días de lluvia


Al ver la lluvia caer a través de mi ventana suelo remitirme a recuerdos de todo tipo, cuando llueve se me da muy bien pensar, en el hoy, en el ayer y en el mañana. ¿Cómo fue que llegué a estar sentada aquí frente a mi computadora con toda la historia que me acompaña hasta hoy…y que seguirá ahí por el resto de mis días? Una serie de eventos me han encaminado hasta este dormitorio hoy… a esta hora…

Hubo días lluviosos antes, y hace años me gustaba saltar en los charcos, que se me mojaran los pies, llegar a casa empapada, porque sabía que después vendría mi mamá a ayudarme a cambiarme, ponerme ropa seca y caliente y hacerme un buen chocolate para que dejara de tener frío… Ha pasado mucho tiempo (o bueno, todo depende del cristal con el que miremos el pasar del tiempo) desde que fui una niña.

Siempre llueve, siempre sigue lloviendo, pero ya yo no soy la misma niña que saltaba en los charcos, he crecido bastante desde entonces… y la lluvia me recuerda aquellos días, aquellos buenos días…

Tantas cosas han pasado los días de lluvia, o tal vez es que yo retengo mejor esta clase de días, por alguna insospechada razón me cuesta mucho recordar los días soleados. Por ejemplo recuerdo días de kínder o de primer grado, pero sólo recuerdo aquellos donde había que tener cuidado de no resbalar por los pasillos, o por ejemplo en sétimo una vez que hizo demasiado frío como por tres días seguidos y yo tenía que usar el horrible suéter del CMDP… (Era rajado feo).

Y es el que frío me ha traído más experiencias que el calor, mi primer beso, la vez que más quise, una tarde de frío y calor proveniente de la persona menos esperada, tardes de café llorando penas, o riendo en un sofá.

Mucha gente habla de los días lluviosos como días feos… a decir verdad para mi son los mejores (no así para mi pelo :/ ) aunque hace tiempo que no tengo una sombrilla decente… y ¿Qué me gusta de estos días? Pues, que la gente se vuelve misteriosamente más acogedora o al menos eso me ha dado la impresión, que mis ideas fluyen de manera más libre que en los días donde el calor simplemente no me deja pensar… Amo la lluvia, es una conclusión. Además luego de que llueve todo queda fresco, limpio es como que se purifica todo alrededor. Cuestión de gustos, o que probablemente yo tenga gustos raros.

Me gustan los temblores, me gustan los truenos (tengo un par de amigas que sé que les tienen fobia), me gusta el frío (no más que el calor corporal de alguien más), me gusta soñar… tanto así que prefiero tener pesadillas a pasar la noche sin soñar nada, de niña no me gustaba el chocolate ni los dulces en general, me gusta sentarme a leer todo un día y sacar del libro cuántas fantasías me sea posible. Los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer y el Romance Sonámbulo de Federico García Lorca aún me hacen suspirar y pensar que soy esa gitana que espera en su baranda y ahí estar “cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!”.
También divago en lo mucho que me hubiese gustado ser la musa de algún poeta por ahí antes mencionado y que me escribiera algún poema en el cual expresara lo que está únicamente en la profundidad del alma humana.

La lluvia… la lluvia me ha acompañado en muchos de los momentos más importantes de mi vida y es la lluvia la que me hace recordar que no hay mal que dure cien años, y que cuando me sienta perdida y crea que lo malo nunca acaba, pues de pronto llega un día y sorprende. Recordar…. Que las mejores cosas a veces han pasado justo cuando la esperanza está por acabar… Que lo diga yo misma.

Tristeza, alegría ambas emociones me ha traído la lluvia y el frío y así seguirá siendo, o tal vez es una especie de profecía autocumplidora, pero lo cierto es que la lluvia nunca terminará de emocionarme y de limpiar a veces mis desórdenes internos, y de darme vida así como si yo fuera un ramo de flores rojas…

Aquí les dejo los dos poemas que en la vida más me han hecho sentir, aún cuando quizás no haya sufrido tanto… simplemente aquellos que por misterios de la vida no puedo dejar de interiorizar una y otra vez…

Volverán las oscuras golondrinas- Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y, otra vez, con el ala a sus cristales

jugando llamarán;

pero aquéllas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha al contemplar,

aquéllas que aprendieron nuestros nombres...

ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez a la tarde, aun más hermosas,

sus flores se abrirán;

pero aquéllas, cuajadas de rocío,

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer, como lágrimas del día...

ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón, de su profundo sueño

tal vez despertará;

pero mudo y absorto y de rodillas,

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido..., desengáñate:

¡así no te querrán!

Romance Sonámbulo- Federico García Lorca

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

--Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
--Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
--Compadre, quiero morir,
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
--Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
--Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
--¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Una Hermosa Tarde


¿Qué se necesita para pasarla en grande un día cualquiera?

En realidad no es tan difícil pasar un buen día, y la verdad no tiene que estar cargado de nada demasiado complicado como para que sea algo tan inalcanzable.

Ayer comprobé que no hay nada mejor que levantarse temprano, estar con gente que uno ama y escuchar un poquito de música debajo de la lluvia.

Y es que la música es parte de mi alma, y hay cosas que no suele perderme tan fácilmente. Es increíble como la música tiene poder de convocatoria, aún cuando el clima sea el peor que se pudiera haber encontrado. Y también es bonito que esa música sea hecha por gente conocida y a la cual uno le tiene aprecio.

Para hacer mejor aún el asunto, en compañía de personas importantes para mí. Gente que hace rato no veía o personas que simplemente si pudiera vería todos los días, esos que uno suele llamar amigos. Obviamente faltaron personas importantes (lástima), pero es bonito cuando uno está en un parque y una amiga de pronto sólo dice: "¡Anita mirá que chiva el celaje!" y entonces uno vuelve a ver el cielo y se entera de que alguien se dedicó a pintar un hermoso cuadro para deleitar la vista de su público, combinación de colores entre rosado, naranja, azul y otros muchísimos que crearon el paisaje de la felicidad… En combinación con música que si bien es cierto no será tan armoniosa como lo sería la novena sinfonía de Beethoven, la verdad es que es liberadora para el cuerpo y para la mente… ¡el metal!

Días como ayer son de esos que espero poder repetir a menudo, y para los cuales espero poder seguir siendo lo suficientemente joven de espíritu por el resto de mi vida… días en los cuales me doy cuenta que la felicidad se encuentra en las cosas cotidianas de la vida.

Y fue entonces cuando...

Y fue entonces cuando traté de escuchar, pero no escuché nada. Traté de caminar pero mis pasos no me hicieron avanzar. Amé una vez y nada más, lloré mil veces hasta que los párpados decidieron caer y cerrarse para evitarle el paso a las crudas imágenes de la realidad.

Cada día que pasaba trataba de ser feliz, trataba de creer mi propia mentira, trataba de desdibujar la pena q caía sobre mi cabeza y…seguir… ¿Qué más quedaba? Poco a poco se nota como todo cambia, como una armadura aparece por sobre la piel y se recobra agilidad para esquivar las balas.

Y el corazón se vuelve roca… o al menos su exterior eso aparenta. Los ojos se vuelven ciegos no por enfermedad sino en medida de autodefensa, para evitar seguir una falsa luz, caminar hacia el sol y a la hora de llegada enterarse que era sólo una vela, que se apagó poco antes de poder tenerla cerca.

De pronto aparece el verdadero Sol y quema, duele y hace llagas, heridas que no sé si algún día cicatrizarán, pero sólo hay algo seguro… Semejante marca jamás desaparecerá de mi piel. Así como vino se fue, y dejó el frío en su lugar, una tormenta, un pozo de agua y el viento… si el viento.

El viento que se llevará con él las lágrimas, mientras erosiona mi cara. El viento que me hará más fuerte, el viento que me devolvió la vida…