Los fantasmas se olvidan de tanto en tanto... pero suelen volver, solo para crear esa sensación de falta de cordura, justo para que la mente se siente ilusa... convulsa, loca...
Alguna vez quizás muera la nostalgia, alguna vez pesará más la realidad, la lucidez, la sobriedad; pero hasta que ese día no llegue simplemente tendré que aprender a vivir con ella, como si no hubiera nada más.
¿Se vale confiar, sentir, vivir, amar, reir, volar, soñar? La traidora de mi mente se ha encargado de perturbar mi paz, mis sueños, volviéndolos en una experiencia medio masoquista... de ahí se deriva parte de mi insomnio.
Fantasmas, malditos fantasmas...
0 comentarios:
Publicar un comentario