Porque a veces todos tenemos 4 cuerdas necias...

(Random fact: Todos tenemos 4 cuerdas vocales)

Carta a un amigo


Momentos que tarde o temprano llegarían, todo en esta vida tiene un precio querido amigo, y la verdad espero que tengás el coraje para elegir entre las dos opciones que tenés frente a vos, no dudés, sé que no tenés opción y quiero expresar que lamento que así terminara una bella amistad. Con esfuerzo y dedicación logramos lo imposible ahora se renuncia a ello; pero todo es por pagar el precio, y si le ponés atención hasta cierto punto la vida no es justa, lo sé. Tarde o temprano este momento llegaría por culpa de viejos rencores y bajas autoestimas. Sé que tanto vos como yo sabemos que el miedo es infundado, que no hay de que temer, que el pasado es pasado y en el presente sólo hay bonitos recuerdos. Guardalos por mi, por ambos, excelentes memorias, risas, y mucho, mucho, mucho que recordar, tal vez eso es lo que más pesa en la decisión tiránica de la imposición. Una persona importante si no es aquella que más ha marcado con su puño y letra muchas hojas en mi vida, tal vez ese es el miedo… a no poder competir con tanta historia, a no poder alcanzar ser la sombra de lo que fui. Miedos estúpidos porque el capítulo cerrado está hace tiempo. Gracias por los buenos momentos, por los consejos, por las peleas que actualmente seguíamos teniendo. Alcanzá la felicidad, que para eso estamos en este camino llamado vida. Con cariño… Parte del pasado.

Lo que pienso en los días de lluvia


Al ver la lluvia caer a través de mi ventana suelo remitirme a recuerdos de todo tipo, cuando llueve se me da muy bien pensar, en el hoy, en el ayer y en el mañana. ¿Cómo fue que llegué a estar sentada aquí frente a mi computadora con toda la historia que me acompaña hasta hoy…y que seguirá ahí por el resto de mis días? Una serie de eventos me han encaminado hasta este dormitorio hoy… a esta hora…

Hubo días lluviosos antes, y hace años me gustaba saltar en los charcos, que se me mojaran los pies, llegar a casa empapada, porque sabía que después vendría mi mamá a ayudarme a cambiarme, ponerme ropa seca y caliente y hacerme un buen chocolate para que dejara de tener frío… Ha pasado mucho tiempo (o bueno, todo depende del cristal con el que miremos el pasar del tiempo) desde que fui una niña.

Siempre llueve, siempre sigue lloviendo, pero ya yo no soy la misma niña que saltaba en los charcos, he crecido bastante desde entonces… y la lluvia me recuerda aquellos días, aquellos buenos días…

Tantas cosas han pasado los días de lluvia, o tal vez es que yo retengo mejor esta clase de días, por alguna insospechada razón me cuesta mucho recordar los días soleados. Por ejemplo recuerdo días de kínder o de primer grado, pero sólo recuerdo aquellos donde había que tener cuidado de no resbalar por los pasillos, o por ejemplo en sétimo una vez que hizo demasiado frío como por tres días seguidos y yo tenía que usar el horrible suéter del CMDP… (Era rajado feo).

Y es el que frío me ha traído más experiencias que el calor, mi primer beso, la vez que más quise, una tarde de frío y calor proveniente de la persona menos esperada, tardes de café llorando penas, o riendo en un sofá.

Mucha gente habla de los días lluviosos como días feos… a decir verdad para mi son los mejores (no así para mi pelo :/ ) aunque hace tiempo que no tengo una sombrilla decente… y ¿Qué me gusta de estos días? Pues, que la gente se vuelve misteriosamente más acogedora o al menos eso me ha dado la impresión, que mis ideas fluyen de manera más libre que en los días donde el calor simplemente no me deja pensar… Amo la lluvia, es una conclusión. Además luego de que llueve todo queda fresco, limpio es como que se purifica todo alrededor. Cuestión de gustos, o que probablemente yo tenga gustos raros.

Me gustan los temblores, me gustan los truenos (tengo un par de amigas que sé que les tienen fobia), me gusta el frío (no más que el calor corporal de alguien más), me gusta soñar… tanto así que prefiero tener pesadillas a pasar la noche sin soñar nada, de niña no me gustaba el chocolate ni los dulces en general, me gusta sentarme a leer todo un día y sacar del libro cuántas fantasías me sea posible. Los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer y el Romance Sonámbulo de Federico García Lorca aún me hacen suspirar y pensar que soy esa gitana que espera en su baranda y ahí estar “cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!”.
También divago en lo mucho que me hubiese gustado ser la musa de algún poeta por ahí antes mencionado y que me escribiera algún poema en el cual expresara lo que está únicamente en la profundidad del alma humana.

La lluvia… la lluvia me ha acompañado en muchos de los momentos más importantes de mi vida y es la lluvia la que me hace recordar que no hay mal que dure cien años, y que cuando me sienta perdida y crea que lo malo nunca acaba, pues de pronto llega un día y sorprende. Recordar…. Que las mejores cosas a veces han pasado justo cuando la esperanza está por acabar… Que lo diga yo misma.

Tristeza, alegría ambas emociones me ha traído la lluvia y el frío y así seguirá siendo, o tal vez es una especie de profecía autocumplidora, pero lo cierto es que la lluvia nunca terminará de emocionarme y de limpiar a veces mis desórdenes internos, y de darme vida así como si yo fuera un ramo de flores rojas…

Aquí les dejo los dos poemas que en la vida más me han hecho sentir, aún cuando quizás no haya sufrido tanto… simplemente aquellos que por misterios de la vida no puedo dejar de interiorizar una y otra vez…

Volverán las oscuras golondrinas- Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y, otra vez, con el ala a sus cristales

jugando llamarán;

pero aquéllas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha al contemplar,

aquéllas que aprendieron nuestros nombres...

ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez a la tarde, aun más hermosas,

sus flores se abrirán;

pero aquéllas, cuajadas de rocío,

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer, como lágrimas del día...

ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón, de su profundo sueño

tal vez despertará;

pero mudo y absorto y de rodillas,

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido..., desengáñate:

¡así no te querrán!

Romance Sonámbulo- Federico García Lorca

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

--Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
--Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
--Compadre, quiero morir,
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
--Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
--Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
--¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Una Hermosa Tarde


¿Qué se necesita para pasarla en grande un día cualquiera?

En realidad no es tan difícil pasar un buen día, y la verdad no tiene que estar cargado de nada demasiado complicado como para que sea algo tan inalcanzable.

Ayer comprobé que no hay nada mejor que levantarse temprano, estar con gente que uno ama y escuchar un poquito de música debajo de la lluvia.

Y es que la música es parte de mi alma, y hay cosas que no suele perderme tan fácilmente. Es increíble como la música tiene poder de convocatoria, aún cuando el clima sea el peor que se pudiera haber encontrado. Y también es bonito que esa música sea hecha por gente conocida y a la cual uno le tiene aprecio.

Para hacer mejor aún el asunto, en compañía de personas importantes para mí. Gente que hace rato no veía o personas que simplemente si pudiera vería todos los días, esos que uno suele llamar amigos. Obviamente faltaron personas importantes (lástima), pero es bonito cuando uno está en un parque y una amiga de pronto sólo dice: "¡Anita mirá que chiva el celaje!" y entonces uno vuelve a ver el cielo y se entera de que alguien se dedicó a pintar un hermoso cuadro para deleitar la vista de su público, combinación de colores entre rosado, naranja, azul y otros muchísimos que crearon el paisaje de la felicidad… En combinación con música que si bien es cierto no será tan armoniosa como lo sería la novena sinfonía de Beethoven, la verdad es que es liberadora para el cuerpo y para la mente… ¡el metal!

Días como ayer son de esos que espero poder repetir a menudo, y para los cuales espero poder seguir siendo lo suficientemente joven de espíritu por el resto de mi vida… días en los cuales me doy cuenta que la felicidad se encuentra en las cosas cotidianas de la vida.

Y fue entonces cuando...

Y fue entonces cuando traté de escuchar, pero no escuché nada. Traté de caminar pero mis pasos no me hicieron avanzar. Amé una vez y nada más, lloré mil veces hasta que los párpados decidieron caer y cerrarse para evitarle el paso a las crudas imágenes de la realidad.

Cada día que pasaba trataba de ser feliz, trataba de creer mi propia mentira, trataba de desdibujar la pena q caía sobre mi cabeza y…seguir… ¿Qué más quedaba? Poco a poco se nota como todo cambia, como una armadura aparece por sobre la piel y se recobra agilidad para esquivar las balas.

Y el corazón se vuelve roca… o al menos su exterior eso aparenta. Los ojos se vuelven ciegos no por enfermedad sino en medida de autodefensa, para evitar seguir una falsa luz, caminar hacia el sol y a la hora de llegada enterarse que era sólo una vela, que se apagó poco antes de poder tenerla cerca.

De pronto aparece el verdadero Sol y quema, duele y hace llagas, heridas que no sé si algún día cicatrizarán, pero sólo hay algo seguro… Semejante marca jamás desaparecerá de mi piel. Así como vino se fue, y dejó el frío en su lugar, una tormenta, un pozo de agua y el viento… si el viento.

El viento que se llevará con él las lágrimas, mientras erosiona mi cara. El viento que me hará más fuerte, el viento que me devolvió la vida…

Ok... viviendo un Dejá Vu!!! Bebé de nuevo!

Para aquellos que han estado en los llamados colegios de ANADEC o específicamente en el CMI no se les hará tan raro escuchar del famoso proyecto del bebé... En mi caso pues me tocó tener a mi "bebé" (mejor dicho muñeco programado para no dejarme dormir!!) como en abril del 2006, más o menos. Eso que al chile me dejó tan traumada que días después de haberlo entregado yo seguí escuchando llorar al muñeco! Y me asustaba toda cuando lo "oía"!... Ahora bien como si no hubiera sido suficiente tenerlo una vez... di SORPRESA!!! Mi hermano creció y ahora está en noveno, por lo tanto le toca a él tener su propio bebé, que de hecho ante mi gran sorpresa llegó hoy a la casa (cosa que había olvidado por completo...). La susodicha "cosita" se llama Helena, pero ahora bien... jaja yo creí que ya mi trauma con el famoso muñeco había sido superado... pues parece que no...Apenas lleva pocas horas en la casa y cada vez que llora es como si me hubiese devuelto en el pasado y tuviera que salir corriendo a atenderla... Ok tengo mi propio Chucky personalizado para atormentarme por las próximas dos noches! Y yo que creí por un momento que no iba a tener que lidiar con esa clase de llantos como por lo menos hasta dentro de 10 años como mínimo! Jaja definitivamente las cosas no siempre son lo que uno espera y siempre hay varas... medio impredecibles por decirlo de alguna forma...

Lo que divagué el 21 de Agosto...

¿Quién no se ha preguntado alguna vez en la vida para qué estamos aquí? Creo que al menos la gran mayoría de las personas nos lo hemos preguntado alguna vez... Es difícil determinar un propósito único para la existencia, pero al menos después de mucho divagar acerca del tema he llegado a pensar que la razón por la cual estamos aquí es para cambiar algo o a alguien. O quizás simplemente para encontrarle un sabor diferente a la vida y dejar una sonrisa en un rostro ajeno, un bonito recuerdo.
Con forme han pasado los años he conocido a muchas personas, unas buenas otras no tanto, unas que me han ayudado a crecer... y otras que no tanto, pero cada una de ellas ha dejado una parte de sí en mi, cada una de ellas ha dejado una pequeña huella que ha marcado la manera en la cual soy el día de hoy. Muchas veces la gente piensa que quizás sería mejor no haber conocido a alguien, pero a fin de cuentas es parte de una historia, la propia historia, y para bien o para mal esa persona nos ha hecho crecer.
Cada una de las cosas que nos pegan en este camino lleno de piedras, nos va haciendo cada vez más fuertes. ¿Qué sería de cada uno de nosotros si no hubiéramos tenido antes la oportunidad de caernos y levantarnos? Cada pequeño error, cada pequeña caída en nuestra historia es un grano de arena que acumula en el reloj de la experiencia. No hay nada más grande que levantarse luego de un tropiezo, por más difícil que esto resulte. La satisfacción que genera el superar los obstáculos de la vida es una recompensa que nos va indicando que somos fuertes, que podemos enfrentar las cosas que sigan viniendo.
¿Y cómo se encuentra la fuerza para levantarse?... lo que me dicen mis 18 años es que esa fuerza se encuentra en las cosas simples y cotidianas. En el beso de un padre por la mañana o antes de ir a dormir, en la sonrisa de un amigo, en correr, en gritar, en sentirse vivo, en sentir el viento en la cara y como me desordena el pelo, en ver el cielo y las nubes y las estrellas, sentir como la sangre fluye por las venas y golpetea en las sienes, darse cuenta de lo pequeño que se es al lado de la inmensidad del universo, en el amor en cualquiera de sus formas...
Los hombres deberían pensar más en hacer el amor y no la guerra, en respirar profundo y sentir lo grandioso de la vida. ¿Para qué guardar rencor? ¿Para qué dejar que el orgullo nos envenene el alma?
El rencor sólo corroe el espíritu de quien lo siente, no del objeto de su existencia. Hay quienes se sienten muy orgullos de "ser orgullosos", y ¿qué con eso? será que piensan que son mejores por creerse más que los demás, o que son más por negarle a una persona el derecho de explicar las cosas y darse mucha importancia... no definitivamente no lo son. Lo mejor es respetar el pasado, no pretender que nunca existió, sino recoger los frutos y quitar la mala hierba, conservar lo bueno y APRENDER de lo malo...
sólo así no se habrá vivido en vano.